2018.12.02 Homily

Gospel and Readings at USCCB

 

When Jesus speaks about his second coming and the end of the world: he tells us about the signs that will precede it.

In this Gospel he speaks of signs in the heavens and great storms at sea. In other places, he speaks of wars, insurrections, earthquakes, famine, persecutions, and false prophets.

He gives these as signs that the end is near.

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If you think about it, the problem is that these things are always happening. There is, at this time, great storms somewhere in the ocean, a war going on somewhere, and false prophets always abound.

Perhaps the point, is that Jesus can show up at any time.

There are no predictors, because the world will be as it always has been.

If we want to be ready for him, we must be continually vigilant.

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What makes it difficult to stay continually vigilant, is as Jesus says: the anxieties of daily life.

We work 40, 60, or even 80 hours a week, so that we will have food to eat and a roof over our heads.

And then we spend more hours recovering from that work, unwinding with hobbies, relaxing with friends, escaping into the digital realm.

And before you know it, our life of prayer, the only life we have that will stretch past death, is relegated to an hour or two a week.

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The task for us, is the same as it’s been for Christians throughout the ages: to cut back our earthly life to the bare minimum, and make our spiritual life the most important thing.

It’s the only life we have, our task is to start treating it that way.

To see the mass as more important than any meal.

To see confession as more important than going to the doctor.

To see prayer as more important than talking with anyone else, even your spouse.

When we see the world this way, we truly see reality.

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As we begin Advent, I offer a practice which can help us to better see reality.

It’s actually one I saw on Facebook.

There are 24 days in December leading up to Christmas.

There are also 24 chapters in the Gospel of Luke.

Start reading a chapter a day, and by the time you get to Christmas, you will have a fuller understanding of why we celebrate Christmas.

It’s a way to add a little more of a time investment into our spiritual lives.

It’s a wonderful step, one that I will be doing, and one I invite you to join me in doing.

A chapter of Luke a day, finishing on Christmas Eve, and after that, who knows, maybe continue a chapter a day until the whole Bible is finished.

Scripture can only help us, to better see the world as it truly is.

 

 

 

 

 

Cuando Jesús habla sobre su segunda venida y el fin del mundo, nos cuenta las señales que la precederán.

En este Evangelio habla de señales en los cielos y grandes tormentas en el mar. En otros lugares, habla de guerras, insurrecciones, terremotos, hambrunas, persecuciones y falsos profetas.

Estas son las señales de que el fin está cerca.

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El problema es: todas estas cosas están sucediendo siempre. Hay, en este momento, grandes tormentas en algún lugar del océano, una guerra en algún lugar, y siempre hay falsos profetas.

Quizás el punto, es que Jesús puede aparecer en cualquier momento.

No hay predictores, porque el mundo será como siempre ha sido.

Si queremos estar listos para él, debemos estar continuamente vigilantes.

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Lo que hace que sea difícil permanecer continuamente vigilante es como dice Jesús: las ansiedades de la vida diaria.

Trabajamos cuarenta, sesenta o incluso ochenta horas a la semana, para tener comida y un techo sobre nuestras cabezas.

Y luego pasamos más horas recuperándonos de ese trabajo, relajándonos con pasatiempos, relajándonos con amigos, escapándonos al mundo digital.

Y antes de que te des cuenta, nuestra vida de oración, la única vida que tenemos y que continuaremos después de la muerte, queda relegada a una hora o dos por semana.

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La tarea para nosotros es la misma que ha sido para los cristianos a lo largo de los siglos: reducir nuestra vida terrenal al mínimo y hacer de nuestra vida espiritual lo más importante.

Es la única vida que tenemos, nuestra tarea es comenzar a tratarla de esa manera.

Ver la misa como más importante que cualquier comida.

Ver la confesión como algo más importante que ir al médico.

Ver la oración como algo más importante que hablar con alguien más, incluso con su cónyuge.

Cuando vemos el mundo de esta manera, realmente vemos la realidad.

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Al comenzar el Adviento, ofrezco una práctica que puede ayudarnos a ver mejor la realidad.

En realidad es uno que encontré en Facebook.

Hay veinticuatro días en diciembre antes de Navidad.

También hay veinticuatro capítulos en el Evangelio de Lucas.

Empiece a leer un capítulo por día, y cuando llegue a la Navidad, comprenderá mejor por qué celebramos la Navidad.

Es una manera de agregar un poco más de tiempo de inversión en nuestras vidas espirituales.

Es un paso maravilloso, uno que haré, y uno que invito a que se unan a mí para hacerlo.

Un capítulo de Lucas al día, que termina en Nochebuena, y después de eso, quién sabe, tal vez continúe un capítulo al día hasta que toda la Biblia esté terminada.

Las Escrituras solo pueden ayudarnos a ver mejor el mundo como realmente es.

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