2018.12.09 Homily

Gospel and Readings at USCCB

The mountains of the Holy Land are similar to our beloved Ozark hills. In fact, there were some places around Jerusalem that looked just like the Ozarks, only a little less green.

If you have ever hiked these hills, either over by Roaring River or somewhere else, you know how beautiful, and how difficult it is. It’s always up, or down, working to keep steady footing. Enjoyable work, but work nonetheless.


Contrast that with what God is calling for in the Gospel and the first reading: making the mountains flat, filling the valleys, and the roads made straight.

He wants to make it as easy as possible for people to come to him.

He wants to remove any obstacle, any difficulty.

And he has sent us, to do it.


St Paul, in the second reading, prays for the reader, that they increase in love, in knowledge, in perceiving what is of value and what is not, and that they be pure and blameless, ready for the return of Jesus.

He prays for these gifts, because they are the things that make a clear path to God.


If we are saints, we will be the straightest and easiest road to God for other people.

People will look at us, and see God shining through our goodness.


To increase in love, we must spend time with Love Himself, praying often to God.

To increase in knowledge, we must study God’s word.

To learn to discern good from bad, we must constantly go to God with every decision.

To be pure and blameless, we must do only what God asks us to do.


As we enter into the liturgy of the Eucharist, let us ask God for these gifts, that like John the Baptist, we make make a clear and easy path, for those around us to find God. Amen.




Las montañas de Tierra Santa son similares a nuestras colinas de Ozark. De hecho, había algunos lugares alrededor de Jerusalén que se parecían a los Ozarks.

Si alguna vez has caminado por estas colinas, sabes lo hermoso y lo difícil que es. Siempre está arriba o abajo, trabajando para mantener el equilibrio. Trabajo agradable, pero todavía trabajo.


Contrasta esto con lo que Dios está pidiendo en el Evangelio y en la primera lectura: hacer las montañas planas, llenar los valles y hacer los caminos rectos.

Él quiere hacerlo lo más fácil posible para que la gente venga a él.

Él quiere eliminar cualquier obstáculo, cualquier dificultad.

Y nos ha enviado, para aclarar el camino.


San Pablo, en la segunda lectura, ora por el lector, para que aumente en amor, en conocimiento, en percibir lo que tiene valor y lo que no, y que sean puros y sin culpa, listos para el regreso de Jesús.

Él ora por estos dones, porque son las cosas que hacen un camino claro a Dios.


Si somos santos, seremos el camino más directo y fácil hacia Dios para otras personas.

La gente nos mirará y verá a Dios brillar a través de nuestra bondad.


Para aumentar el amor, debemos pasar tiempo con el Amor mismo, orando a menudo a Dios.

Para aumentar el conocimiento, debemos estudiar la palabra de Dios.

Para aprender a discernir lo bueno de lo malo, debemos ir constantemente a Dios con cada decisión.

Para ser puros y sin culpa, debemos hacer solo lo que Dios nos pide que hagamos.


Al entrar en la liturgia de la Eucaristía, pidamos a Dios estos dones, que como Juan el Bautista, hacemos un camino claro y fácil para que quienes nos rodean encuentren a Dios. Amén.

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