2021.03.14 Homily

Readings and Gospel at USCCB

Satan loves the darkness.

It is where he works.

His tools are lies, deceit, and trickery; things that are only effective in darkness.

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In our Gospel, Jesus uses the images of light and darkness to show the reality of our world.

Darkness is not something created, it comes about as an absence of light.

Darkness happens when a creature withdraws from God: pushing the light away, brings about darkness.

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And we can think about how this works in our own lives.

We were made to be communal creatures, connected to God and to each other.

When we withdraw from those relationships, things break apart.

Secrets divide us, depression grows through isolation, aggression heightens with discord.

Sin begins with disunity.

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When God enters into our lives, it is as light shining in the darkness.

Secrets are exposed, lies are uncovered, and the difficult work of healing broken relationships, begins.

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And we have experienced this in our own lives.

Those little feelings that something isn’t right, the anxiety that comes creeping in as the euphoria of sin wears away.

That’s God speaking to us, calling us to leave the darkness, and enter the light.

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To rekindle that relationship with Him.

God gives us perfect and complete attention at all times, and we need to begin by giving some of our attention back.

At mass, in confession, daily prayer, reading the scriptures, acts of service, learning about our faith.

In all those ways, we live in the light.

En Español

Lecturas y Evangelio en la USCCB

Satanás ama la oscuridad.

Es donde trabaja.

Sus herramientas son mentiras, engaños y artimañas; cosas que solo son efectivas en la oscuridad.

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En nuestro Evangelio, Jesús usa las imágenes de luz y oscuridad para mostrar la realidad de nuestro mundo.

La oscuridad no es algo creado, surge como ausencia de luz.

La oscuridad ocurre cuando una criatura se aleja de Dios: alejando la luz, se produce la oscuridad.

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Y podemos pensar en cómo funciona esto en nuestras propias vidas.

Fuimos hechos para ser criaturas comunitarias, conectados con Dios y entre nosotros.

Cuando nos retiramos de esas relaciones, las cosas se rompen.

Los secretos nos dividen, la depresión crece por el aislamiento, la agresión aumenta con la discordia.

El pecado comienza con la desunión.

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Cuando Dios entra en nuestras vidas, es como una luz que brilla en la oscuridad.

Se exponen secretos, se descubren mentiras y comienza el difícil trabajo de curar las relaciones rotas.

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Y lo hemos experimentado en nuestras propias vidas.

Esos pequeños sentimientos de que algo no está bien, la ansiedad que viene arrastrándose a medida que la euforia del pecado se desvanece.

Eso es Dios hablándonos, llamándonos a dejar las tinieblas y entrar en la luz.

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Reavivar esa relación con Él.

Dios nos brinda una atención perfecta y completa en todo momento, y debemos comenzar devolviendo parte de nuestra atención.

En la misa, en confesión, oración diaria, lectura de las escrituras, actos de servicio, aprendizaje de nuestra fe.De todas esas formas, vivimos en la luz.

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