2021.10.24 Homily

Readings and Gospel at USCCB

“Jesus, son of David, have pity on me.”

And many rebuked him, telling him to be silent. 

But he kept calling out all the more,

“Son of David, have pity on me.”

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This story, should strike a cord with all of us.

How often have we called out to God, spoken about matters of faith, and were told to be silent.

Or how often have we stopped ourselves before we even open our mouths, because we know a rebuke would come.

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We live in a culture that values secularism, faith is something to be kept secret.

The insidious nature of this culture, is that we probably don’t even realize the extent to which we repress our faith.

We know instinctively that the world will rebuke us, telling us to be silent, mocking our faith.

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For the rest of this mass, reflect on what exactly holds you back from sharing our faith in public, what keeps us from calling out all the louder, as Bartimaeus did, when he was told to be silent.

We can have so many reason: wanting acceptance from others, fear of rebuke, shyness, not knowing what to say.

Find the obstacle that is holding you back, and ask Jesus to remove it.

May we all be like Bartimaeus, calling out in the name of the Lord, in spite of all who try to silence us.

En Español

Lecturas y Evangelio en la USCCB

“¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”.

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Esta historia, debería hablarle a nuestras almas.

Cuán a menudo hemos clamado a Dios, hablado sobre asuntos de fe y se nos ha dicho que guardemos silencio.

O cuántas veces nos hemos detenido antes de abrir la boca, porque sabemos que vendría una reprimenda.

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Vivimos en una cultura que valora el secularismo, la fe es algo que debe mantenerse en secreto.

La naturaleza insidiosa de esta cultura es que probablemente ni siquiera nos damos cuenta de hasta qué punto reprimimos nuestra fe.

Sabemos instintivamente que el mundo nos reprenderá diciéndonos que guardemos silencio, burlándose de nosotros.

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Durante el resto de esta misa, reflexione sobre qué es exactamente lo que le impide compartir nuestra fe en público, lo que nos impide gritar más fuerte, como lo hizo Bartimeo, cuando le dijeron que guardara silencio.

Podemos tener muchas razones: querer la aceptación de los demás, miedo a la reprimenda, timidez, no saber qué decir.

Encuentra el obstáculo que te detiene y pídele a Jesús que lo elimine.

Que todos seamos como Bartimeo, clamando en el nombre del Señor, a pesar de todos los que tratan de silenciarnos.

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