2022.09.25 Homily

Readings and Gospel at USCCB

Jesus gives us a clue as to just how wealthy this rich man was.

He wore purple garments.

Purple dye in the ancient world was extremely expensive.

It was made using sea snails, so it involved divers to harvest them, and the process of extracting the dye needed tens of thousands of these snails.

It was a labor intensive process, thus the dye was highly valuable.

You only wore purple garments is you were obscenely wealthy.

Think Elon Musk, Jeff Bezos, or Bill Gates.

So the fact that this rich man had a poor man die of neglect on his front porch, is all the more shocking.

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The idea of justice comes into play.

The Catholic definition of justice is: a moral quality or habit which perfects the will and inclines it to render to each and to all what belongs to them.

Or, to put it more simply: everyone should get what they deserve.

Which we usually think of as a negative thing, but think of it from God's perspective.

Each human being is His creation: they deserve love, they deserve life, they deserve dignity, they deserve private property, they deserve to be able to get married or remain celibate, they deserve the food they need to sustain themselves, they deserve shelter.

And I list these things because they are what the Church has determined are inalienable human rights, according to natural law.

In justice, these things are owed to us, to take them away is a violation, and we fulfill the dictates of justice when we help our neighbor achieve these things.

The sin of the rich man in the Gospel was injustice, and the price he payed is Hell.

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There is often confusion of the terms 'justice' and 'charity' in our culture.

When we help the poor, the downtrodden, those with mental and physical handicaps - achieve their human rights, it is a matter of justice.

When we help those people because we love them, and we want the best for them, then it is charity.

Justice is what we are doing, charity is the motivation.

And charity might make us go so far as to give up our own rights.

To go hungry, so that someone else may eat.

To die, so that someone else may live.

Justice will never demand that of us, but charity will.

Charity will always lead us to the cross.

God is Charity.

En Español

Lecturas y Evangelio en la USCCB

Jesús nos da una pista de lo rico que era este hombre.

Llevaba ropas de color púrpura.

El tinte púrpura en el mundo antiguo era extremadamente caro.

Se fabricaba con caracoles de mar, por lo que había que bucear para recogerlos, y el proceso de extracción del tinte necesitaba decenas de miles de estos caracoles.

Era un proceso que requería mucho trabajo, por lo que el tinte era muy valioso.

Sólo se llevaba ropa púrpura si se era obscenamente rico.

Piensa en Elon Musk, Jeff Bezos o Bill Gates.

Así que el hecho de que este hombre rico hiciera morir a un pobre por negligencia en el porche de su casa, es aún más chocante.

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La realidad de la justicia entra en juego.

La definición católica de justicia es: cualidad o hábito moral que perfecciona la voluntad y la inclina a dar a cada uno y a todos lo que les pertenece.

O, para decirlo más sencillamente: cada uno debe tener lo que se merece.

Lo que solemos considerar como algo negativo, pero piénsalo desde la perspectiva de Dios.

Cada ser humano es una creación suya: merece amor, merece vida, merece dignidad, merece propiedad privada, merece poder casarse o permanecer célibe, merece el alimento que necesita para mantenerse, merece refugio.

Y enumero estas cosas porque son las que la Iglesia ha determinado como derechos humanos inalienables, según la ley natural.

En justicia, estas cosas se nos deben, quitarlas es una violación, y cumplimos los dictados de la justicia cuando ayudamos a nuestro prójimo a conseguir estas cosas.

El pecado del hombre rico en el Evangelio fue la injusticia, y el precio que pagó es el infierno.

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A menudo se confunden los términos "justicia" y "caridad" en nuestra cultura.

Cuando ayudamos a los pobres, a los oprimidos, a los discapacitados mentales y físicos, a conseguir sus derechos humanos, es una cuestión de justicia.

Cuando ayudamos a esas personas porque las amamos y queremos lo mejor para ellas, entonces es caridad.

La justicia es lo que hacemos, la caridad es la motivación.

Y la caridad puede llevarnos a renunciar a nuestros propios derechos.

Pasar hambre para que otro pueda comer.

Morir para que otro viva.

La justicia nunca nos exigirá eso, pero la caridad sí.

La caridad siempre nos llevará a la cruz.

Dios es caridad.

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